Hola chicas, como estaba prometido... es sábado, y aquí esta la conti. Espero que les guste mucho n_n.
Gracias a todas, yo y Reni-chan les estamos muy agradecidas (L).
Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Kubo Tite.
Acotación: Lo que sale en
cursiva, es el flash back.
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Capítulo 7:
Nuevo rumbo.Eso era sin duda, lo más rídiculo que había hecho en su vida. Lo más vergonzoso, lo más estúpido, lo más cobarde. Prefería mil veces ser pateado por Aizen, que volver a estar en esa situación, además qué, su padre... su chiflado padre, al que se le caen los tornillos una y otra vez, lo molestaba una y otra vez.
Pero, Kurosaki Ichigo, no conciliaba el sueño solamente por eso. Ese maldito concurso lo tenía en ese estado, las malditas preguntas de Inoue lo sacaban de quicio, y la súper mirada de triunfo de Rukia, la cagaba mucho más.
Sólo si no hubiese aceptado tal desafío ahora estaría durmiendo y soñando que es multimillonario.
Pero no, él y su orgullo le jugaban una mala pasada siempre, aparte de Rukia, que siempre salía victoriosa en sus múltiples juegos.
—Necesito un baño... uno muy caliente— .Se dijo asimismo en el cuarto que se hallaba en penumbras. Eran las dos de la madrigada y él aún estaba pensando en el penoso día que vivió— ¡Maldita sea!— .Terminó por decir.
*o*o*
—Kuchiki-san, ¿deseas más arroz con chocolate y pescado frito?— . Ofreció la muy dulce Orihime, qué sostenía una caldera en sus manos.
—No gracias, Inoue... no tengo mucha hambre— .Respondió Rukia mientras que una gota bajaba por su nuca.
—¡Pero si no has comido nada!—.Declaró la de orbes plomas— ¡Anda, no seas modesta, estas en tu casa!
Pues... Inoue, antes de venir a tu cada Rangiku-san me llevo comida al camarín, en serio que no tengo hambre, muchas gracias de todas formas.—
—Está bien... sólo quería animarte, ya que desde que nos fuimos del concurso te he sentido ausente—.Suspiró— Si hay algo que te moleste, si no te sientes bien, si necesitas ayuda... ¡cuenta conmigo para todo!
¡Prometo hacer mi mejor esfuerzo para así al menos sacarte una sonrisa!—.Gritó con alegría y mucho carisma Orihime.
La portadora de Sode No Shirayki sólo atinó a liberar una leve sonrisita. En realidad estaba muy cansada, necesitaba dormir... porque, hasta por el momento estaba ganando el desafío, pero... Ichigo realmente era un idiota. Ella era mujer, no tenía porque decir eso, para luego cometer semejante acto de estupidez.
Sonrió para sus adentros. No había sido tan malo después de todo, pero... una cosa no se compara con otra, el sustituto había sido cruel al principio, y que digamos, él no es para pedir disculpas.
Pero, sin duda, la manera de cómo se disculpo con ella había sido extrañan, y bastante torpe.
—¿Vamos a dormir?—. Preguntó Inoue, sacándola de tu estado de somnolienta.
—Claro... estoy cansada—. Se levantó, dió las gracias y comenzó a recoger los platos que estaban sobre la mesa aún con comida.
—¡Kuchiki-san!—. Gritó con un tono serio la dueña de casa
Rukia abrió sus ojos como platos, y la contempló con asombro ante tal chillido.
—Dime... Inoue—. Articuló apenas la pelinegra. Nunca había escuchado gritar de esa forma a su calmada amiga.
—No recogas la mesa, eso lo hago yo. Tú sólo procura descansar bien, ya que eres mi favorita para ganar el concurso... vé, vé—. Le hizo señales con sus manos para que fuera a dormir.
Kuchiki le sonrió y le hizo caso. Mientras que Inoue llevaba las cosas hacia la cocina, comenzó a recordar... sabía porque su amiga shinigami se encontraba en las nubes, sabía que ella lo estaba viviendo una y otra vez en su mente... sus ojos la delataban, su actitud la delataban, mientras que ella... lloraba en silencio.
Era una verdad que entre ella e Ichigo no pasara nada, o nada iba a pasar. Pero saberlo era una cosa, y verlo con sus propios ojos, era una totalmente diferente.
¿Qué había hecho para que la castigarán así?
Era una mujer soñadora, una chica que nunca se rendía, siempre feliz, raramente mostraba su enojo, o tristeza. Pero eso, fue un horrible golpe, un golpe bajo, patada en el estómago.
Miró sus manos, su cabeza gacha, y las piernas le temblaban. Sus dedos se retorcían una y otra vez, mientras recordaba aquel incidente... aquella escena, y aquel...
—Kurosaki-kun, es el turno de tu opinión—.Le dijo con su voz calmada, mientras le sonreía. Lo notaba bastante nervioso, pero quizo hacer caso omiso al acto del sustituto.
—Eh... yo—.Inoue hizo una mueca. Notaba que Ichigo se encontraba entre la espada y la parerd. Miró de reojo a la chica a su lado, Rukia que estaba mostrando más de lo normal, sonreía de manera deficiente ante el acto del chico, parecía que estuviera desfiandolo.
—Kurosaki-kun ¿crees que Kuchiki-san se ve hermosa con éste conjunto?—. Preguntó queriendo alivianar el trabajo de su príncipe azul.
—Pues...—. Miró a Rukia, mientras que ésta arqueaba una ceja en señal de victoria—. Pienso, que tal vez—. Soltó.
Rukia entreabrio sus labios, y su sonrisa desapareció, para luego en menos de tres segundos volver a su posición inicial.
—¿Tal vez...?—. Dijo confundida Inoue—. O sea, que piensas que se ve mucho más que hermosa, ¿no es así?—. Nuevamente intentando sacarle el saco de plomo que se estaba tirando solito Ichigo a su espalda.
—Pienso que está mostrando mucho, parece... una chica cualquiera—. Terminó por decir.
—¡Eso no es verdad!—. Soltó el jurado de la esquina. Kisuke Urahara había hablado—. Kuchiki-san, te ves realmente hermosa, fascinante... estoy en total desacuerdo con Kurosaki, tengan en cuenta que nunca dirá algo razonable, ya que le mueves el...—. No pudo terminar de decir nada, porque mágicamante le llegó una patada en su pierna izquierda.
El público cuchicheaba cosas entre ellos, una de ellas era “Ese Urahara es un bombóm” “Ichigo Kurosaki es un idiota” “¿Viste la pierna suculenta de Kuchiki?” Entre otras.
—Kuchiki-san puedes salir del escenario, muchas gracias—. Expresó Inoue para no seguir con tal batalla.
Inoue partió tras escenario para descansar. Estaba lista para sacarce los tacones, cuando vió a Ichigo correr apuradisímo hacia el lugar donde Rukia se encontraba.
Su corazón le decía que lo siguiera, mientras su mente le decía que no podía hacer eso. Pero es mil veces mejor, seguir al corazón antes que a la razón. Se paró y de puntillas se acercó al lugar donde estaban los shinigamis.
—Voy ganando—. Dijo Rukia con su voz bastante apagada. Inoue comenzó a asomarse, y con sólo un ojo a la vista de los chicos, miraba la escena.
—¿Qué pasa?—.Preguntó Ichigo—.¿Por qué me hablas así? ¿Te enojaste enana?—. Y la bombardeaba de preguntas.
—No, ¿por qué habría de enojarme?—. Le respondió ella negando toparse con los ojos marrones del chico.
—Escucha Rukia, no debería darte explicaciones ni nada por estilo, pero lo que dije en el escenario fue porque...—.
—Tú mismo lo has dicho Ichigo, no tienes porque darme explicaciones... por ende, mejor callate—. Cruzó sus brazos, y desvió nuevamente la mirada del chico.
—Pero pareces una vieja amargada. Escucha Rukia...—. Insistía en decirle algo, pero Rukia se negaba a escucharlo.
—Ichigo, no tienes nada que decirme... tengo que vestirme, así que sal—.Se dió vuelta para recoger unas cosas.
El ojo de Inoue se abrió como plato cuando vió aquel acto. Ichigo en un abrir y cerrar de ojos, tomó a Rukia por la cintura, la apretujo, le susurró algo inaudible para ella y la dió vuelta con una facilidad increíble.
El rostro de la pelinera mostraba asombro y desconcierto... tenía sus labios entreabiertos, y no despegaba su vista del chico.
Hasta que él, se atrevió.
Beso los labios de Kuchiki. Apreto sus hermosos labios con los de ella, la sostenía fuertemente y hasta podía sentir su respiración al borde de agitarse, desde el lugar en el cual se encontraba.
Su corazón latía a mil por horas, sus ojos eran el nido de las lágrimas... sus piernas flaqueaban, y su cabeza daba vueltas. Se estaba torturando sola, no lo pensó ni dos veces y salió de allí... corrió hasta chocar con el siempre muy aconsejable, Ishida.
Rompió en llantos en su regazo. Su respiración comenzó a cortarse... prometió no llorar más por eso, pero ese recuerdo vinó a su mente.
Una lágrima calló a sus manos, y ella comenzaba a dudar de su estado... no podía más, fue un castigo enorme... que al menos ella, no se lo merecía.
Sólo la luz de la cocina estaba encendida, los sollozos de Inoue penetraban en la pequeña casa.
—Inoue...—. Susurró la shinigami al escuchar aquel llanto.
*o*o*
—¡Ichigo! ¡Ichigo! ¡Ichigo!—. Gritaba Isshin desde abajo—. ¡Ichigo son las 7.30 de la mañana y debes ir a la escuela para seguir con el concurso! ¡Y más te vale que esta vez le digas algo hermoso a mi tercera hija, porque sino te rompo las bolas! —.Pausó—. ¡Aunque me quede sin nietos!
—Aquí vamos... ahora, ¿cómo miraré a Rukia a los ojos?—. Se preguntó, mientras se sentaba en su cama.—Ella... ¡Maldita sea! Cuando quiero que aparezca un puto hollow, éstos me hacen caso omiso... ¡Puta suerte!.
Continuará.
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Eso es todo n_n (: Me despido, adiós.
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Gracias a Isa por la firma y a Anais por el ava ♥
Gracias a Ross por el user (: